Fundación e Historia
Ciento Un Años de Tradición
La Respetable Logia Simbólica Constante, Leal, Fraterna y Centenaria “Redención” No. 21 forma parte de la historia de la Masonería oaxaqueña desde las primeras décadas del siglo XX. Sus antecedentes se remontan a la Resp∴ Log∴ Simb∴ Cristo No. 51, constituida en 1924 bajo la jurisdicción de la Gran Logia Valle de México. Como resultado del proceso emprendido para preservar la soberanía de la Masonería Simbólica del Estado de Oaxaca, aquel Taller retornó a la jurisdicción de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones del Estado de Oaxaca. Sus miembros decidieron entonces adoptar un nuevo nombre: “Redención”, recibiendo el número 21.
El 3 de septiembre de 1925, el Gran Maestro Joaquín Atristáin expidió el acuerdo que autorizó el levantamiento de sus columnas y otorgó su Carta Patente. Diez días después, el 13 de septiembre de 1925, en el Oriente de Oaxaca de Juárez, la Logia fue solemnemente consagrada, promulgada e instalada por José María Pereyra, actuando como representante de la Gran Maestría. Desde aquella fecha, Redención No. 21 comenzó formalmente una historia que alcanzaría su primer siglo de existencia en 2025.
Su trayectoria no ha estado exenta de dificultades. A lo largo de su historia atravesó distintos periodos y dos recesos importantes —de 1944 a 1945 y de 1956 a 1964—, tras los cuales sus columnas volvieron a levantarse. Esta capacidad de permanecer y renovarse constituye uno de los rasgos que han definido al Taller a través de las generaciones.
Por sus columnas han transitado masones que posteriormente asumieron importantes responsabilidades dentro de la Masonería oaxaqueña, incluyendo numerosos Grandes Maestros, y otros que proyectaron su labor hacia los ámbitos social, cultural, educativo y político. La influencia de sus miembros trascendió incluso el ámbito estatal mediante su participación en organismos masónicos nacionales e internacionales.
Hoy, después de más de un siglo de historia, Redención No. 21 conserva la herencia de quienes levantaron y fortalecieron sus columnas. Su historia representa continuidad, fraternidad y compromiso con los principios de la Orden; pero, sobre todo, constituye una responsabilidad para las nuevas generaciones de masones llamadas a preservar su legado y continuar construyendo su porvenir.
Desde 1925, generaciones de Hermanos han escrito nuestra historia. Hoy nos corresponde continuarla.
Fidelidad y Futuro
Preservando con solemnidad la fraternidad, la virtud y el trabajo constante en taller.
Mantenemos vivo el compromiso histórico asumido hace más de un siglo, proyectando nuestros valores institucionales hacia las futuras generaciones de la fraternidad.
