Un siglo de labor masónica: el legado fundacional de 1925

Un siglo de labor masónica: el legado fundacional de 1925

En septiembre de 1925, un grupo de hombres libres y de buenas costumbres encendió en nuestro taller las luces del trabajo filosófico y la fraternidad. En una época de profundas transformaciones e incertidumbre nacional, la fundación de nuestra logia representó un refugio inexpugnable para la búsqueda de la verdad, la virtud y la solidaridad humana.

Los cimientos de un taller centenario

Sostener los trabajos durante más de cien años de manera ininterrumpida requiere más que simple devoción al rito. Exige la constancia de generaciones de hermanos que han sabido resguardar los arcanos de la docencia masónica adaptando su enseñanza al contexto de cada época sin pervertir jamás sus principios inmutables.

Transmisión ininterrumpida de la virtud

El verdadero patrimonio de nuestra centenaria institución radica en la cadena de unión que une el pasado glorioso de nuestros fundadores con el presente activo de las columnas actuales. Cada tenida es un homenaje a esa herencia y un compromiso solemne de perseverar en el perfeccionamiento moral e intelectual.